La capacitación en las empresas, una responsabilidad social
La capacitación de los empleados es parte de la responsabilidad social de las empresas e incide en la productividad de los trabajadores, afirmó para templeo.com Ricardo Fernández, director de Fernández Valiñas Consultores.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social es la tendencia hacia “un conjunto integral de políticas, prácticas y programas centrados en el respeto por la ética, las personas, las comunidades y el medio ambiente”.
Fernández explica que la capacitación es una de las obligaciones que tiene el empleador porque los trabajadores tienen habilidades, aptitudes y capacidades claramente definidas pero también es necesario desarrollar algunas más para lograr mejor desempeño y para su crecimiento profesional y personal.
“En gran medida la eficiencia de los empleados y la rentabilidad dependerá de que las empresas los capaciten”, asegura el especialista, agregando que de manera cercana ha podido comprobar que la capacitación repercute en los empleados de dos maneras:
1. actitud hacia la empresa.- Cuando una empresa toma la decisión de capacitar a su personal, lo hace sentir parte de la organización y las personas empiezan a tener un desempeño mucho mejor; el empleado siente mayor cercanía y lealtad hacia la empresa.
2. actitud hacia el trabajo.- el empleado que es capacitado se siente más responsable por el trabajo que hace en el día a día; se siente con más capacidad de realizar sus funciones y esto evidentemente tiene una consecuencia positiva en la productividad
De acuerdo con una encuesta reciente, 55 por ciento de los mexicanos afirman necesitar capacitación para realizar su trabajo.
Fernández apunta que la responsabilidad social de las empresas -o la falta de ésta-, impacta tanto en la imagen que el público externo (clientes, proveedores, consumidores) tiene de la organización como en la percepción de los empleados. Si un empleado tiene una imagen positiva de la empresa donde trabaja, entonces participa de los planes y de los objetivos de la empresa y necesariamente es más productivo. Pero si un empleado se da cuenta de que su empresa contamina, no respeta las normas de desecho de materiales, etcétera, la credibilidad de la empresa se derrumba ante el trabajador y éste se desmotiva y hace su trabajo por cumplir, no por interés en su labor o en el negocio.
Cómo invertir en capacitación
Para utilizar los recursos de capacitación de manera eficiente, Fernández Valiñas recomienda realizar diagnósticos, ya que existen cursos a los que no tendrían por qué asistir todos los empleados de la empresa o de un área.
La capacitación tiene la finalidad de desarrollar capacidades y competencias y modificar actitudes, pero no todos la necesitan en el mismo momento o sobre el mismo tema. Es importante proveerla sólo a quien la necesita.
Con el diagnóstico podemos detectar dónde están los principales problemas o necesidades de capacitación. Por ejemplo, un curso de liderazgo no tiene por qué proveerse a todos los líderes de la empresa ni a todos los empleados, sino únicamente a aquellos líderes que están presentando un problema en la ejecución.
Fernández recomendó hacer diagnósticos en lugar de contratar cursos masivos: “Los cursos masivos son más caros y no tienen una productividad real. Bajo ese esquema, de pronto le das un curso de liderazgo a una persona que nunca va a ser líder porque su perfil y desempeño no se prestan a que tenga personal a su cargo. Eso es un curso desperdiciado”.
Un paso adelante
Finalmente, Fernández comentó que el trabajo hacia fuera es un paso más allá que se está mostrando como tendencia efectiva de la capacitación. La grandes empresas socialmente responsables están capacitando a personas de la comunidad donde se insertan.
Ejemplos:
Grupo Financiero Bancomer está dando cursos de capacitación dirigidos a sus clientes para que aprendan a manejar las finanzas personales. Tienen aulas abiertas donde todos los clientes Bancomer pueden ir a aprender cómo manejar no solamente sus tarjetas de crédito sino sus gastos e ingresos en general, cómo manejar un préstamo, etc.
“Esto también es socialmente responsable: qué puedo hacer por la sociedad en la que vivo, no solamente mis empleados. Bancomer por un lado a los bancos les interesa que uses la tarjeta porque les pagas intereses y ganan más, pero por el otro te dan un curso para que no te excedas”, explica el especialista.
A su vez, Grupo Modelo regala trípticos donde explican, por ejemplo, la importancia de no enseñar a los hijos a tomar ni darles alcohol cuando son pequeños “para que se vayan acostumbrando y luego no se vayan a emborrachar en una fiesta”. Los documentos precisan el impacto que tiene el alcohol en un niño o en un adolescente, y por qué una persona no debe tomar sino hasta cierta edad. “Eso es una educación social”, afirma el especialista.
Para Fernández, “el primer segmento externo en el que deberían trabajar las empresas es las familias de los empleados; después irse hacia la sociedad en general como escuelas y grupos para darles la oportunidad de aprender algo”.
Fuente: recursos.templeo.com
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